"Esto es lo que te gusta hacer, esto es lo que sabes hacer bien, hazlo hasta el límite y estarás satisfecho". Harry Wilson

sábado, 15 de octubre de 2011

Realizado en lo espiritual.

Es normal en un deporte como el nuestro, tener sueños de conseguir un rendimiento único para nosotros. Hacer atletismo es una lucha diaria contra nuestro propio esfuerzo y esa lucha te inspira y anima a tener esos sueños que, cuando vamos creciendo van volviéndose más ambiciosos. Primero campeonatos autonómicos, luego nacionales, más tarde internacionales, etc... También juegan aquí un papel importante aquellos que consiguen esos sueños más próximos con más facilidad, los atletas talentosos. Uno entiende que esos atletas tienen la oportunidad de su vida y ves en ellos la posibilidad de que, realmente, esos sueños se conviertan en realidad. Es entonces cuando te has de dar cuenta de si estás capacitado técnicamente para una empresa así o tienes que guiar el futuro de esos atletas hacia otros sitios, con gente con experiencia sobre esas competiciones. Lo que está claro es que la dimensión de la empresa cambia.

Recuerdo que cuando empecé en esto, alucinaba con cualquier marca que hiciera un atleta mío. Una vez, hace muchos años ya,  tuvimos en el grupo una chica cadete que corrió los mil metros en 3 minutos y 16 segundos. Realmente creíamos estar entrenando a toda una campeona de Catalunya cadete, pero nunca ganó una medalla. Había que correr mucho más. Era lo de más nivel que teníamos allí. Luego pasaron muchos atletas, y hacer una mínima para un campeonato de España de categorías menores era todo un subidón de nuestro ego. El atletismo absoluto a todos los niveles, incluso el autonómico, estaba tan lejos. Veía que jamás llegaría a tener un atleta en un campeonato de España absoluto, era una quimera aquello. No tenía los atletas para ello, pero sin saberlo me estaba formando buscando mi propia identidad como entrenador.

De repente, todo cambió, se generó una dinámica única. Aparecieron verdaderos talentos y empezó un esprint de ir aprendiendo poco a poco a gestionar cada vez campeonatos más importantes, resultados más importantes, atletas más importantes, más adultos y sobre todo con un ego cada vez más marcado por esos "éxitos". En realidad, aún hoy, por más medallas que haya ganado con mis atletas, considero que no he empatado con nadie. Como he dicho otras veces, sigo siendo un ignorante en la materia en proceso de formación. En este esprint sufrido en los últimos años, siempre he considerado lo más fundamental el entender que significaba cada paso, cuanto esfuerzo costaba, y cuanto había que valorarlo. Tenemos contacto con infinidades de deportistas y sabemos cuanto se sacrifican muchísimos para lograr sus objetivos. Por eso, siempre he entendido que los resultados dependen de uno mismo, del sacrificio de uno mismo, de la actitud de uno mismo, del trabajo de uno mismo. Siempre he dicho a mis atletas que solo podemos controlar aquello que nosotros hacemos, y sobre todo, que aquello que nosotros tiremos, aquel entreno que no realicemos, aquella oportunidad tirada por la razón que sea, siempre será recogida por otro deportista con muchas más ganas que nosotros y que persigue nuestro mismo sueño. Cada gesto nuestro lejos de nuestra oportunidad, será aprovechada tarde o temprano por otra persona con el mismo grado de sacrificio, mismo talento, pero que de verdad quiera aquello que persigue. Ley de vida!

Estamos a principio de temporada de un año olímpico. La prensa y las redes sociales me han podido enseñar con cuanta ambición, compromiso, ganas y motivación han empezado a entrenar decenas de atletas, unos con más talento que otros. Está claro que por la actitud mostrada por algunos, si no lo consiguen, cerca se quedarán de sus objetivos deseados. Que ambición y que amor por lo que hacen y por el verdadero reto que supone! Nunca he entendido esta "carrera" de querer lograr esos objetivos como una "ley de la jungla", al revés, siempre lo he visto como un trabajo artesanal, armonioso, arte científico lo podría definir, entre un atleta y su entrenador, con ese objetivo como santo y seña de un respeto, un trabajo y unos principios inquebrantables en el día a día. Es la suerte de poder coincidir poder trabajar con esa pequeña minoría  que entiende la excepcionalidad de la oportunidad que tienen (realmente pequeña minoría).

Mi película habla de la oportunidad que puedan tener solo unos cuantos elegidos, unos privilegiados, pocos en este país, unos cuantos más en nuestro continente y aún más en el mundo entero. Pero en todo caso, una auténtica minoría privilegiada, que tras entender realmente el precio del sacrificio que hay que hacer, el valor que hay que darle, los principios que hay que tener, saben perfectamente el significado de, en un futuro, poder explicar que ellos consiguieron el sueño que perseguían en su vida. Creo que no está nada mal para los tiempos difíciles que corren poder sentirte realizado plenamente a nivel espiritual y poder compartirlo.



3 comentarios

Jonky dijo...

Amigo Bislett, estoy contigo en todo cuanto dices, llevas toda la razón.
¿Qué es triunfar en el deporte?
A mí hace ya una década me pasó algo muy curioso, sorprendente, te cuento:
De golpe y porrazo era entrenador de uno de los mejores golfistas del Mundo (Txema Olazabal), también de la mejor golfista Española (Tania Elosegui) y de otros seis golfistas profesionales. Entrenaba a tres Olímpicos, un ciclista de primera línea, dos surfistas profesionales, un regatista de élite, incluso a un levantador de piedras (Aimar Irigoien), el mejor de la actualidad. Siempre intenté hacer bien mi trabajo y reconozco que aprendí muchísimo de todos ellos, fue maravilloso. Hoy, ahora, en la actualidad llevo atletas aficionados, una escuela de atletismo y casi no me quedan atletas de élite ¿Soy peor entrenador? Yo pienso que no, todo es según se mire, todo es relativo. Considero que después de muchos años entrenando a Naroa, estamos viviendo nuestro mejor momento y el de mayor éxito personal y disfrute.
Siento que estamos viviendo un momento precioso. Un día le dije que si se esforzaba algún día conseguiría una medalla en un campeonato de España, lleva 15 títulos... pero nada cambio. Este año le han ganado, por primera vez en mucho tiempo, ya no es la mejor, pero sin embargo ella ha triunfado ya que confía en sí misma más que nunca, aunque los demás duden, te aseguro que está con la máxima convicción, nunca la vi con tantas ganas, da gusto verla. Quiere estar segura de que si este año no salta lo que desea, al menos podrá estar en paz consigo misma, lo habrá intentado, habrá luchado por un sueño ¡Ojalá siempre tengamos sueños! ¡Ojalá siempre nos queden proyectos!.
Un día soñamos con ser olímpicos, consiguió ser sexta en unos JJOO... y nada cambio. Pero es ahora cuando ha triunfado ya que es capaz de enfrentarse por igual a los aciertos como a los errores, puede encumbrarse socialmente sin perder su humildad y descender a la base de la pirámide social sin deterioro de su dignidad, además nunca ha distinguido en el trato a los famosos-poderosos de los humildes-necesitados, todos tienen el mismo valor para ella. Eso tiene mucho más valor que cualquier buena actuación en una olimpiada.
Un día soñamos con batir algún record de España, lleva 23… pero nada cambio. Ahora ha aprendido que tiene más mérito saber perdonar y disculparse, hoy disfruta más con el esfuerzo que con la efímera victoria, le gusta dar un consejo a quien lo requiera, como obsequiar con su silencio a quien así se lo demande, acepta sus limitaciones, no pierde la calma, disfruta de lo sencillo, y sus sentimientos y sus pensamientos bailan en armonía.Eso es triunfar.

Quiso ser atleta y se compró unas zapatillas, después destacó y se las regalaban, consiguió estar entre las mejores y le pagaron por llevarlas, hoy vuelve al anonimato, pronto se las tendrá que comprar… qué más da! lo importante es que sigue teniendo algo por lo que comprometerse, una esperanza, una ilusión.

Por mi parte, ver ganar a un deportista tuyo el Master de Augusta es maravilloso, pero enseñar a chicos de 13 años los trucos, los entresijos, lo maravilloso del atletismo, de la vida, es un subidón. Mostrar a una persona de 50 años, que lleva años de sedentarismo, que aún está a tiempo. Presenciar sus progresos, verles rejuvenecerse en cuerpo y alma gracias al trabajo y la perseverancia es muy gratificante ¡No lo cambio!
Tu amigo Jonky

Andreu Novakosky dijo...

"....pero nada cambió". Jonky, que simples tres palabras y cuanto dicen y transmiten! Disfrutar de lo que tuve, de lo que tengo y de lo que tenga que venir en esta aventura llamada atletismo, pero con ese santo y seña por delante, no lo dudes!

Franfri dijo...

Vaya dúo. Después de lo que acabo de leer poco más puedo decir o aportar. Tan sólo daros las gracias por estar, por existir y por entregar toda vuestra sabiduría y pasión a un deporte tan bello como incomprendido, incluso por sus propios protagonistas en muchos casos.

Un abrazo para ambos

P.D. Bislett, Jonky ha seguido tus pasos y ha osado someterse a mi tercer grado ...aunque antes todavía saldrá otro compañero vuestro.

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