viernes, 29 de abril de 2016

“La última sale sola.”

Esta es una de las frases que podría perfectamente estar escrita en mi epitafio. Es la que suelo pronunciar en cada sesión de trabajo fraccionado a mis atletas para que sigan insistiendo mentalmente con el esfuerzo físico realizado en las últimas repeticiones, aquellas donde la fatiga mental hace mella y más dificultades hay para acabar la sesión. Generalmente utilizo la última repetición de las sesiones de trabajo fraccionado para que se expresen y se desahoguen de toda la tensión nerviosa acumulada durante las series anteriores. Suele ser la repetición mas rápida y aunque a veces no entrenen la zona energética deseada, creo que el desahogo que experimentan y el grado de satisfacción conseguido al ver un buen crono para acabar la sesión, compensa de sobras el haber incumplido en la última repetición el objetivo teórico de la sesión. No solo debo preocuparme de las mejoras fisiológicas en las sesiones, del aumento de rendimiento físico, sino que el grado de motivación logrado a través de buenos tiempos finales de entrenamiento es tan importante o más que el aspecto puramente fisiológico. El papel del entrenador no solo debe contemplar aplicar la teoría del entrenamiento de manera correcta, interpretarla para cada atleta que entrena, sino que su papel de motivador principal del grupo debe tener un componente “terrenal” simple, un componente fácilmente entendible por sus atletas en estado de máxima fatiga. Ese componente es esa simple frase para que concentren su atención en las repeticiones más dificultosas, las que vienen justo antes del final de la sesión. Una vez superadas, entonces la manera de “destensar”, de desahogarse del estrés acumulado, es dejar libre el ritmo de la última repetición. No deja de ser curioso que para esa última repetición todos sepan que van a hacer un buen tiempo pero inician una “negociación” argumentada en la fatiga para no salir el primero. En realidad, dejando clara su mentalidad competitiva, gestionan como mejor pueden el intento de engañar a sus compañeros para superarles. Un juego de estrategia como final de entrenamiento.

Bien pudiera parecer una manera camuflada para esconder una mentalidad de “puro machaque” fuera de toda aplicación de la teoría del entrenamiento atlético, pero no es el caso. La ejecución de la sesión en los ritmos adecuados a cada atleta es sagrada y simplemente esa última repetición tiene otro objetivo y no es precisamente el cronométrico, a pesar de que claramente se vea afectada en sentido positivo.
Sin embargo, como bien he explicado al principio, la idea central que esconde ese tipo de frases o esta en concreto, es gestionar de manera correcta el momento de máximo estrés de la sesión, justo las anteriores repeticiones a la última, donde la fatiga es más importante y lo es mucho más a nivel mental. En ese momento, cada repetición debe convertirse en única, sin pensar demasiado en el volumen pendiente, para poder ejecutarla al ritmo correcto. Al mismo tiempo, tener el mensaje de que todo está hecho, de que se está acercando esa repetición “fetiche”, rápida, provoca un aumento de la motivación, de la autoestima por superar la sesión y de la voluntad para encarar de manera positiva esas últimas repeticiones anteriores a la serie que cierra la sesión.

Y como no podía ser de otra manera, no podemos negar su papel social y de cohesión de todo grupo de entrenamiento. Esa “última serie que sale sola” siempre da motivos para explicar las batallitas particulares de cada atleta y una buena manera de volver a la calma rodando y explicando todas las aventuras realizadas en unos cuantos segundos de carrera intensa. Acabar la sesión con la sensación de haberse superado, de haber realizado aquello que parecía muy difícil, siempre da alas para volver a entrar el día siguiente al estadio para un nuevo reto con el que mantener intacto los sueños de todo atleta.



lunes, 4 de enero de 2016

Atletismo sencillo por navidad.

La experiencia me dice que quien llega a navidades con su programación realizada con orden tiene muchos números para rendir muy bien en verano. Estas fechas son siempre la puerta de entrada de lo que puede acontecer durante la temporada. También supone el momento crítico para aquellos que han estado llevando su preparación cogida con pinzas, por la actitud delante del entrenamiento y las sesiones que ha asistido o faltado. Algunos años, he tenido atletas que han desaparecido durante las vacaciones para mal volver en enero, faltos de forma, o incluso desaparecer sin siquiera despedirse.
Con mis tres mejores atletas fuera de combate por particulares circunstancias cada uno, uno podría decir que mis navidades no son lo motivantes que podrían ser en lo atleticamente hablando. Sin embargo, hace mucho tiempo que no me siento tan contento con lo que tengo día a día como ahora. He vuelto al atletismo de toda la vida, al atletismo sencillo, auténtico, el que llena de verdad a aquellos que amamos nuestro deporte. Si en una cosa he tenido dificultad estos últimos años que el grupo tenía una calidad muy contrastada, era explicar a mis atletas que tener más nivel y rendimiento, tener oportunidades de correr en competiciones importantes y a por importantes marcas, no estaba reñido con perder la esencia que nos había llevado a practicar nuestro deporte. Correr mucho parece que tenga que implicar aumentar la carga de egocentrismo, reducir la sencillez del porque practicamos nuestro deporte y perder la visión del pasado de donde venimos, con todo lo que ello conlleva en cuestión de reconocimiento, gratitud o amabilidad para un buen grupo de personas. En el mundo del atletismo no suelo medir a sus practicantes por las marcas que atesoran, ni por el sacrificio que hacen (todos lo hacen!), sino por la capacidad de transmitir el agradecimiento hacia el entorno que le ha ayudado a dar pasos adelante y mejorar. Para mí, ser bueno no tiene ningún valor, suele muchas veces generar egoísmo y egocentrismo en deportes individuales, ganar a toda costa, perder valores e individualizarse cada vez más. Entiendo que mejorar en nuestro deporte es difícil, muy difícil, pero justificar algunas actitudes intentando hacerlo en nombre del enorme sacrificio individual y de los importantes objetivos que tiene un buen atleta, no es lo que yo entiendo como la esencia de lo que nos mueve a practicar atletismo.
Por eso, mientras espero la recuperación de mis mejores atletas absolutos, he podido disfrutar desde el inicio de esta nueva temporada de una sencillez en el día a día que ya creía en cierta parte olvidada, y encima sin renunciar a ningún resultado, ya que mis chicos, encima, son buenos, muy buenos, consiguiendo grandes resultados en los primeros croses de la temporada e incluso las tan ansiadas mínimas para Campeonatos de España. Comparando ambas situaciones vividas, me doy cuenta de que quizás compensa más el atletismo que disfruto estas navidades que no ese otro de una mal llamada élite, incluso con un entorno a veces tóxico del que se rodean cuando pasamos a practicar un atletismo más serio,  y que muchas, demasiadas veces, provocan conflictos gratuitos que impiden a un entrenador dirigir con absoluta autonomía y responsabilidad la carrera de sus atletas con posibilidades de llegar lejos.  

A un par de días de Reyes, hemos realizado todas las sesiones programadas, hemos entrenado en unos cuantos sitios diferentes, incluso como hoy, con lluvia, y en cada una de las sesiones, la predisposición de estos chicos ha sido excelente. Hemos conseguido la totalidad de los objetivos planteados técnicamente para estos días, y lo que es más importante, con un gran ambiente y sin dudas, ni miedos, ante una sesión difícil de realizar. Estoy muy satisfecho y orgulloso con cada uno de los atletas que ha invertido sus vacaciones para superarse atleticamente, ya que sin saberlo también lo han hecho como personas, integrando un grupo bien avenido entre compañeros y también conmigo, lo cual me llena enormemente.

Tengo claro que si puedo empapar a todos mis atletas, con talento y no tan talentosos, grandes y pequeños, aficionados o semiprofesionales, de que la sencillez que encontramos ahora es el mejor de los caminos para disfrutar de este apasionante deporte, llegaremos todos muy lejos y de una manera auténtica, tal como en su día se concibió la idea de que el atletismo era un deporte de superación personal, pero tanto para el cuerpo, como para la mente. 



lunes, 28 de diciembre de 2015

"Quiero todo esto."

Cada fin de semana, al volver a casa después del entrenamiento o de una competición, escucho en el coche el mismo programa de radio, “Tot es comedia” un programa sobre cultura de la cadena SER y presentado por la periodista Rosa Badía . En cada edición se cierra el programa de la misma manera. Un personaje famoso de la cultura, actor, escritor, director de cine, etc… hace su propio poema basado en el de José Agustín Goytisolo titulado “Quiero todo esto”. Para quién no lo conozca es un poema donde el autor plasma todo aquello que quiere en la vida y en su vida con una visión actual, crítica, humorística, comprometida, etc… http://www.viulapoesia.com/pagina_2.php?itinerari=26&tipus=2&subtipus=2&idpoema=351
De tanto oir siempre el mismo final de programa, hace tiempo que me propuse hacer mi propio “quiero todo esto” y evidentemente centrado en nuestro mundo particular. Hoy ha llegado el día que me atrevo con ello y espero no defraudar a mucha gente, y si sorprender, explicando que es lo que yo “quiero”. Allá voy!

Quiero correr.

Quiero correr, mejor, quiero volar, pero sobre la pista.

Quiero entrenar y superar aquello que hice de joven.

Quiero que mis ídolos vuelvan a entrenar y quiero entrenarlos.

Quiero una final Olímpica de milquinientos de ensueño.

Quiero ver en esa final a Bannister, Landy, Haeeg, Elliot, Snell, Ryun, Walker, Keino, Ovett, Cram, Coe, Aouita y El Guerrouj.

Quiero que la gane el mejor y que sea yo quien decida quien lo es. Quiero correr esa final también!

Quiero ser el fotógrafo de la famosa foto de Seb Coe en Moscú con 4 brazos, y la del niño rogándole un autógrafo a su ídolo, en Oslo.

Quiero ser quien le regaló a Steve Ovett su mítica camiseta de la URSS y quien regaló su famosa gorrita a Dave Wottle.

Quiero que cada 6 de mayo retransmitan la Milla en la que Bannister bajó de 4 minutos. Y que se hagan tertulias y debates sobre la carrera.

Quiero ganar la Dream mile de los Bislett’s Games. Y al año siguiente que la gane uno de mis atletas. Y al siguiente, porque no? Repetir!

Quiero hacer el circuito europeo verdadero. Quiero correr en Oslo, Zurich, Bruselas, Coblenza, Berlín, Niza, Turku, Estocolmo y en el Crystal Palace.

Quiero también ser un “finés volador”. Quiero ir a Volodalen con Olander y hacer dunas con Cerutty en Port Sea. Quiero correr en hierba con Lydiard.

Quiero volver el tiempo atrás y rehacer ciertas “deudas pendientes” y merecedoras.

Quiero que Jorge Gonzalez Amo sea el primer español sub 3:40 en 1500.

Quiero ver ganar al “Taca” Prieto un mundial de cros.

Quiero que Carme Valero, sea campeona del mundo de cros el mismo año que campeona olímpica. 

Quiero que ese año sea 1976.

Quiero ver a Mariano Haro girar la vista atrás y ver a todos sus rivales en la final olímpica de los 10.000 metros.

Quiero burlarme de todos los dopados. Quiero que sepan que son un fraude, quiero que desaparezcan del mundo del deporte.

Quiero que salgan todos los nombres del presente y del pasado y poder decirles bien alto y a la cara “SOIS UN FRAUDE” sin sentirme el culpable yo y las victimas ellos, como ocurre ahora.

Quiero que me acompañen para decirles eso, TODOS los atletas españoles.

Quiero que el señor Odriozola se dé cuenta del atletismo irreal que vivimos en el pasado reciente. 

Quiero que pida perdón y que diga en voz alta quien fue tramposo.

Quiero apartados también a todos aquellos que hicieron posible esa gran trampa.

Quiero que los managers, aparte de números, sepan a quien realmente representan.

Quiero que los beneficios de las grandes marcas deportivas se inviertan en ayudas a los atletas. 

Quiero que eso ocurra con TODOS los beneficios.

Quiero una pista de atletismo en cada pueblo de este país. Quiero ver a muchos niños y niñas corriendo.

Quiero una pista también en todos los bosques, escondida entre los árboles.

Quiero que las avenidas y calles de todas las ciudades estén reservadas únicamente para correr o caminar.

Quiero atletismo en todas las escuelas, y por qué no, en todas las residencias de la 3ª edad.

Quiero correr con lluvia, frío, calor y en todas las condiciones y ser inmune. Quiero disfrutar siempre del paisaje y del camino y no pensar en que puedo enfermar por no estar bien abrigado.

Quiero ver erradicadas las lesiones, las enfermedades, las anemias y todo aquello que hace parar a gente sacrificada. Quiero que aunque sean cosas imposibles, ocurran.

Quiero entrenar lo mejor que sé y que mis atletas se dejen entrenar así, con esa oportunidad.

Quiero soñar, quiero trabajar, quiero conseguir, si, hablo de bajar de 2 minutos en 800…y de 1’45 también. Quiero poder otorgar sueños como ese a atletas ellos….y atletas ellas!

Quiero que haya llegado la hora de explotar y conseguir ese sueño llamado dos vueltas.

Quiero seguir enamorado por los años de los años de los ochocientos metros.

Quiero batir el record del mundo de mi distancia favorita cada día durante los próximos 10 años. No, mejor durante los próximos 15.

Quiero ver correr una carrera durante 1 minuto, 39 segundos y 99 centésimas. Ni una más ni una menos. Quiero poder contarlo y exagerar lo que he visto.

Quiero implantar en el mundo el día mundial de los ochocientos metros! Y también el del milquinientos! Quiero que esos dos días, la humanidad entera corra esas distancias.

Quiero ser diseñador de pistas y caminos. Quiero darles a todos los atletas la oportunidad de tener su propio paraíso.

Quiero agradecimiento, quiero solidaridad, quiero sacrificio, quiero gratitud, quiero limpieza. Quiero que se asocie esas palabras a la palabra “Atleta”

Quiero disfrutar del camino por encima de las marcas. Quiero erradicar el egoísmo, la rivalidad y el egocentrismo.

Quiero una verdadera medalla de oro a cada último clasificado de una carrera. Y un aplauso de todos sus rivales a su llegada a meta.

Quiero que todo el mundo felicite antes a quien no gana, a quien no se supere, a quien no le fueron bien las cosas, antes que al que tiene la gloria del triunfo.

Quiero jornadas laborales de 20 horas semanales para que todos los runners puedan preparar sus maratones preferidas.

Quiero que todos mis "ruteros" mejoren por lo menos en 15 minutos su marca personal en cada maratón que hagan. Y quiero que sus cuñados se mueran de envidia.

Quiero que al nacer, a todos nos regalen un chip amarillo.

Quiero que el himno de todos los países sea “Carros de fuego” de Vangelis.  O en su defecto, el himno Olímpico.

Quiero hacer un monumento a cada entrenador .  Quiero que se les pague como a un ejecutivo, como a un banquero,  con la diferencia de que ellos si son íntegros.

No quiero plantar un árbol, ni escribir un libro, quiero algo que llene mucho más. Quiero correr un maratón!

Quiero, quiero, quiero…quiero que estén todos ustedes….preparados! listos! Ya!



jueves, 10 de diciembre de 2015

La vida es un ciclo que se repite. Vuelta al principio de la historia.

La vida es un ciclo que se repite cada cuanto, siempre volvemos hacia nuestros pasos de manera renovada, eso sí, pero todo siempre vuelve a empezar. El atletismo que practico junto a mi grupo de entreno no se salva de esta permanente rueda y veo con inusitada ilusión como de repente he vuelto al principio de toda esta historia ante la aparición de un pequeño grupo de increíbles y jóvenes atletas de muchísima calidad que, día tras día, en entrenamientos y competiciones sorprenden con sus prestaciones.

Como mi lugar de trabajo natural se sitúa en un club de ciudad, trabajo con atletas a partir de edad cadete y algún infantil que ya se empieza a decantar por las pruebas de resistencia. Por tanto el grupo, aunque es homogéneo en las pruebas que entreno, es bastante heterogéneo en las edades de todos sus integrantes. El grupo lo componen niños y niñas entre los 13-14 años hasta los veintilargos y algún treintañero y somos 28 atletas en total. Las distancias de entrenamiento van desde el 600 hasta la maratón, por tanto cada día, cada uno trabaja su sesión dependiendo de la distancia que entrena y su edad. Eso hace que las sesiones estén bastante individualizadas y sea común estar controlando 5, 6 o 7 tipos de entrenamientos, cada uno con sus matices e individualidades, a la vez.
El salto de calidad de este grupo de entrenamiento apareció hace ya unos 10 años con la irrupción de un pequeño grupos de chicas en edad cadete y ya una experiencia acumulada con varios años como entrenador,  que nos llevó a conseguir medallas a nivel estatal e internacionalidades en categoría junior, promesa e incluso absoluta. Esta dinámica supuso una apuesta en mí y en mi dedicación a nuestro deporte y generó toda una serie de vivencias que nunca imaginé poder vivir. Sin embargo, sin haber acabado aquel proyecto, ya que pretendemos llegar a lo más alto que se puede llegar, los grandes campeonatos, este pequeño grupito de 6 atletas en categoría femenina ha surgido desde abajo, desde nuestra escuela de atletismo con una fuerza que ilusiona una vez más por las posibilidades que se presentan en el futuro.

Ya no es por la calidad demostrada en cada entrenamiento, ni tampoco por las prestaciones en competición, sino por algo que no pasó en su día con ese anterior grupito, y es la dinámica que estamos aplicando en cada sesión de entreno. Las chicas están subiendo aplicadas y maduras. Aplican con  una responsabilidad fuera de lo normal para su edad las instrucciones que reciben de mi parte hasta en los pequeños detalles, como simplemente la vuelta a la calma ordenada al final de las sesiones. Desde el inicio de temporada, puedo aplicar de manera organizada todo lo que me había propuesto. Hasta las sesiones más duras parecen realizadas por atletas veteranas y no por novatas que ven una estructura de entrenamiento especifica a unas pruebas por primera vez.

Lo que explico no quita que trabaje con adolescentes de 14 añitos, con todas sus inquietudes propias de su edad, pero donde esperaba “guerra” en todos los sentidos, me estoy encontrando con verdadera responsabilidad, una grandísima y muy buena sorpresa que no esperaba al empezar la temporada, no así la calidad del grupo que ya sabía que era alta. La consecuencia de todo esto es la calidad de los entrenos que realizamos. Podría asegurar que he conseguido hacer el 95% de las sesiones previstas sacando alguna corrección que he debido hacer por las competiciones del calendario, pero es que incluso no he debido suspender sesión alguna por enfermedad, rarísimo de ver en estas edades donde cuidarse es algo que no forma parte en ningún momento de sus vidas desorganizadas.

Donde llegaremos es una incógnita aún, pero lo que si vemos a día a día es superación de aquello que teníamos registrado hasta el día de hoy, que ya era importante. No deja de ser ilusionante ver y comprobar que aquello que parecía irrepetible, vuelva a mostrarse incluso mejorado. Ahora es el turno de trabajar, sumar, corregir errores con la experiencia previa de haber pasado por aquí y disfrutar de todo aquello que tenga que venir, éxitos y fracasos incluidos. 


jueves, 3 de diciembre de 2015

Especialista en los atletas que entrenamos.

Siento que la  “futbolización” está llegando al atletismo, o al running, como prefieran..….y pretendo escapar de ella! Las redes sociales han sido implacables y hoy día, aparecen especialista por todos lados. Estamos “on fire”, el running es tendencia y se nos bombardea constantemente con cientos de mensajes relacionados con la preparación de un corredor. Digo la futbolización porque parece que ahora  cualquiera es capaz de entrenar a un corredor, cualquiera es capaz de entrenar a un deportista dispuesto a correr cualquier tipo de distancia. Los planes de entrenamientos han conquistado la red y las publicaciones afines a nuestro deporte. Incluso, más que nunca, aparecen colegas de profesión que a través de las redes sociales nos inundan de artículos divulgativos, técnicos o sentando teoría propia, proclamando verdades absolutas que muchas veces, demasiadas, no lo son tanto. He visto más de una vez enzarzarse en una discusión sin sentido a alguno creyendo ser poseedor del santo grial de la teoría del entrenamiento y experto en fisiología del ejercicio. ¿De verdad que hay la necesidad de querer adoctrinar para promocionarse?

Yo, modestamente con mis conocimientos, prefiero seguir con una formación íntima sin tener que decirle a nadie de la perfección de lo que hago o de mis ideas, asumiendo totalmente mi imperfección en la materia. Harry Wilson, al que tanto recurro muchas veces (no en el plano técnico, pero si en sus mensajes), decía con mucha razón que solamente eramos expertos de los atletas que entrenabámos,  y es una gran verdad, ya que cada individuo es absolutamente diferente a otro, y no refiriéndome fisiológicamente,  sino emocionalmente y en la realidad del día a día en su proceso de entrenamiento.

Yo me siento, como siempre me comenta un colega catalán al que le están yendo muy bien las cosas, un entrenador de a pie de pista. No me siento con la inquietud de teorizar ni de adoctrinar deportivamente a nadie, solo a mis atletas, que, evidentemente, reciben de mi los mensajes de cómo yo veo y siento este deporte. Un entrenador a pies de pista que cada día se encuentra con el verdadero atletismo que se realiza en cualquier rincón del país, un atletismo que no trata de aplicar, por encima de todo, la última tendencia en entrenamiento de resistencia (en mi caso), sino un atletismo que intenta gestionar las emociones de cada uno de mis atletas en su proceso de entrenamiento diario. Por que lo que día a día debo gestionar, no es el sistema que aplico, no es la última moda de trabajo de potencia aeróbica impuesta por algún gurú y publicitada a través de las redes sociales o en gimnasios por quien sea, sino los factores externos e internos que afectan a cada atleta que entreno para que pueda desarrollar su sesión. Yo día a día tengo que luchar para que mis atletas HAGAN una buena sesión de entrenamiento, estén satisfechos con ella, y estén motivados con su estado de forma. Debo gestionar las emociones de aquellos que están lesionados, debo motivar a aquellos que se sienten inseguros, debo comprender a aquellos que se caen y ayudarles a levantarse, y debo apoyar a aquellos que con problemas personales se les hace una montaña superar el entrenamiento, pero que con una voluntad envidiable siguen día a día entrando a las pistas donde entrenamos cada tarde.  
No sé si en otras partes del país mis colegas de profesión entrenan máquinas, pero lo que yo me encuentro cada tarde son personas que se escapan de la aplicación fría de la teoría del entrenamiento y la verdadera tarea es otra muy diferente, gestionar emociones, “coachear” a mis atletas, con mis conocimientos técnicos aplicados a su realidad diaria.

Quizás nunca tenga algo realmente interesante que decir a nivel técnico en público, pero no es ese mi objetivo. Mi idea de entrenador es radicalmente opuesta, es estar a pie de pista, donde realmente no solo se pueden aplicar las ideas que uno lleva dentro, sino que, plagado de cientos de factores diferentes cada día, uno aprende a ejecutarlas para conseguir lo mejor que lleva dentro  cada uno de los atletas que dirije.  




lunes, 23 de noviembre de 2015

Construir.

No hay nada que me motive más que construir un atleta. Empezar de cero, con el talento que atesore, sea poco o mucho y marcar unos objetivos en el tiempo y ver a través del trabajo planteado, el sacrificio de ese atleta y como va superándose semana a semana, realmente hace que este trabajo tenga pleno sentido y me llene.

Construir a atletas con un talento increíble, construir atletas que al empezar solo pueden poner de su parte toda la dedicación que haga falta porque no son talentosos, construir sobre las ruinas que dejaron otros haciendo un doble trabajo, en lo físico y en lo mental, solo son algunas de las maneras de construir que me he enfrentado estos últimos años.

Las situaciones que realmente más me llenan como entrenador son dos. Por un lado, me parece fascinante crear, formar, como atletas y personas, a niños y niñas surgidos de una escuela de atletismo. Ver crecer a esos peques, verlos madurar y ver como cada uno desarrolla su personalidad, con sus defectos y aciertos, y verlos crecer atléticamente es una experiencia altamente recomendable, a pesar de que muchas veces no todo sale como uno lo tenía planeado. Por desgracia, en la adolescencia, el índice de abandono de la práctica deportiva es realmente alto y perdemos muchísimos talentos naturales, lo cual es una verdadera pena. Mi trabajo es intentar evitarlo y que nuestro deporte llene su juventud con algo realmente motivante.

Por otro lado, me siento muy valorado cuando delante me encuentro a un atleta que siento que confía plenamente en mí y te das cuenta día a día que deposita todas sus esperanzas en mí como entrenador y como responsable absoluto de su sueño de correr cada vez más. Sentirme ser escuchado, ver ejecutar las sesiones de la manera que se ha planteado como equipo, ver la transformación del atleta y su mejora, y sentir el agradecimiento por el sacrificio realizado y el tiempo invertido, es un sentimiento de completo éxito y satisfacción personal. Tantas veces me he sentido realizado por atletas que han conseguido marcas modestas, pero que se han superado por lo anteriormente descrito…
Si junto el ejemplo anterior a alguien con verdadero talento, simplemente se llega al éxito. Es la única manera que entiendo para llegar y me llena tanto como con lo conseguido por atletas más modestos, con la única salvedad de las experiencias vividas. Ganar medallas, internacionalidades, viajar, etc…son experiencias que ayudan a luchar por un sueño con tus atletas y batallitas emocionantes para contar dentro de unos cuantos años.

Paralelamente a estas dos sensaciones, también algunas veces he recibido atletas que no habían estado bien preparados y sufrían una situación de desmotivación importante. Recuperar a este tipo de atletas, recuperar su confianza y autoestima, explicarles porqué estaban sumidos en esa situación es una tarea complicada pero supone un reto personal. Muchas veces este tipo de atletas se autoinculpan por creer que no tenían la calidad que se les suponía, sin darse cuenta de que realmente era muy difícil rendir tal como trabajaban. Explicarles la situación y pedirles un voto de confianza hacia ellos mismos para trabajar duramente una vez más, y que confíen en tu mensaje, es otra tarea que llena de satisfacción.

Evidentemente que también hay la otra cara de la moneda. No siempre te encuentras con una actitud positiva delante. Muchas veces trabajo con atletas que no ponen la predisposición necesaria para escuchar, para trabajar con sentido común. Entrenan por inercia y sus resultados van acorde a su organización. Le dan vueltas a su situación sin comprender que su actitud y su manera de actuar son el principal factor limitante de su rendimiento. Son los atletas “No se…” , nunca saben nada ni están dispuestos a reflexionar, únicamente trabajan por inercia creyendo que es la única condición existente para correr.
También, en la misma línea, me encuentro a atletas que en diferentes matices no me dejan ejercer al 100% mi función como entrenador. Dicen conocerse mejor que nadie y toman sus propias decisiones al margen de la opinión técnica. Como no estoy aquí para pelearme con nadie, sino para disfrutar de nuestro deporte y aprecio a todos los atletas que entreno y he entrenado, lo tolero explicándoles, eso sí, que no soy responsables de según que resultados. Generalmente están influenciadas por otras personas externas al equipo técnico, consultan otras personas sin avisarme antes y solo después, a veces, me lo comentan. Casi siempre sus casos están enredados por una mezcla de mis opiniones, sus propias decisiones y la opinión de gente externa. No puedo ejercer claramente mi responsabilidad como creo que debería hacerlo, siendo responsable del 100% de las decisiones técnicas, la única manera factible que veo para salir adelante. Estos son los casos más claros de todos: están abocados a no conseguir sus objetivos al 99,9% de los casos.

Cuando trabajas como entrenador de club intentando hacer un trabajo serio, sueles encontrarte con ejemplos como los descritos anteriormente a lo largo de los años. Hay otros, satisfactorios y también desagradables, pero el conjunto de vivencias que suponen todos estos ejemplos marcan un camino en el tiempo altamente recomendable. No dejamos de ser educadores con todo lo que ello conlleva. Educadores de la vida en una vertiente deportiva, ni más ni menos.




viernes, 13 de noviembre de 2015

Jean Jaques Goldman. Inspiración.

No soy tipo de ver esos vídeos atléticos motivadores que ahora circulan por la red, con música con ritmo ideal, imágenes de acciones deportivas sufridas y heroicas, paisajes paradisíacos y frases motivadoras. Yo a mis atletas les envío simplemente alguna canción que con oírla les entren ganas de salir a correr, o vídeos de carreras históricas protagonizadas por los grandes ases de nuestro deporte .

Sin embargo, en mi caso, encuentro la inspiración con un personaje que hace muchos años mi prima Paula me descubrió. “Mirá, escuchá a este tipo” me dijo con el acento argentino característico de nuestra familia. Eran años en que mi familia materna residía en Paris y viajaba allí frecuentemente. Paris para mí es como Barcelona, la conozco suficiente para recorrer  todos aquellos rincones no turísticos e increíbles que guarda con celo la capital francesa. De hecho, la última vez que fui a una competición, hace años, del aeropuerto de Orly escogí expresamente la línea de metro que desemboca en el Sena entre las paradas de Bir-Hakeim y Passy para llegar a la ciudad. En ese punto el metro sale del subsuelo un par de paradas antes y pasa por encima del río y no por debajo. Situé a mi acompañante de manera estratégica y cuando empezamos a pasar por el río le dije “gírate!”. Y allá estaba ella, majestuosa. Lo primera imagen que vió mi acompañante cuando llegó a Paris fue la Tour Eiffel, esplendorosa en el borde del Sena! Mis años de visita a la familia eran los años de mis rodajes por el Bois de Boulogne dando vueltas por el Lac inferieur, de mis series en la pequeña pista de 6 calles del Stade Jean Bouin, donde José Luis Gonzalez ganó a Seb Coe en el verano del 83 en el meeting de Paris. Eran años del Cross du Figaró, el más importante que se celebraba en Francia, donde disfrutaba viendo correr a los mejores crosistas franceses de la época, los Jacky Boxberger, Thierry Watrice, Jean-Louis Prianon , Pierre Levisse o el belga Vincent Rousseau entre otros (para quien no lo sepa, el creador del famoso circuito del Pla de la Calme, a más de 2000 metros de altura en Font Romeu, donde hoy en día los grandes atletas europeos realizan sus rodajes cuando acuden de concentración allí) . Eran los años donde me compraba siempre mis zapatillas de clavos en la tienda Adidas de la rue Royale, entre la rue du Faubourg Saint Honoré y la place de la Madeleine.

Y ese tipo que un día me dió a escuchar mi prima, era, es, Jean Jaques Goldman. Desde entonces lo tengo entre mis principales preferencias a la hora de escuchar música. Goldman es un ídolo de masas en el país vecino y muy, muy poco conocido al sur de los Pirineos. Ha vendido más de 30 millones de discos y fue elegido recientemente como el personaje preferido y con más influencia de toda Francia. Para poner una similitud (aunque sea lejana) con un artista español contemporáneo suyo, podríamos decir que Goldman es el Miguel Bosé francés, pero con ciertos matices. Menos glamouroso, menos pop y mas cantautor y sobre todo, más comprometido en sus letras, pero como Bosé, capaz de arrastrar a un concierto a abuela, madre e hija de una misma familia. Jean Jaques Goldman tiene una singular manera de actuar en sus directos, apenas se mueve en el escenario, no baila, camina por él e interactúa sin parar con su publico, improvisa y cambia las letras de sus canciones y hace participar a un público entregado de un espectáculo sobrio pero de mucha calidad musical. Por desgracia, hace ya bastantes años que dejó de subir a un escenario, y sus apariciones son escasísimas y generalmente colaborando para otros artistas.

Para muestra de lo que es, os enseño este video con el inicio de un concierto de la última gira que realizó, hablamos del año 2002! A pesar de eso, sigue siendo un personaje muy importante en el país vecino.



En mi caso particular, siempre inicio mis sesiones de running o cuando me dispongo a trabajar y busco inspiración, con la misma canción, “Ensemble” (“Juntos” en castellano), y aunque la letra nada tenga que ver con el deporte, me gusta el mensaje central del estribillo, que dice asi:
“Je ne me souviens que d’un mur immense, mais nous ètions ensembles, ensembles nous l’avons franchi » (« solo recuerdo a un muro inmenso, pero estábamos juntos y juntos lo superamos”) Lo cual me inspira sobremanera sobre la idea de la dificultad de superarnos y de conseguir nuestros objetivos y de la importancia de conseguirlo en equipo, “juntos”!




Como veis, no se trata de música con un ritmo acelerado, no es rock duro, sino un rock/pop tranquilo y con un punto cantautor. Con esto en mis “cascos” no me lanzo a ritmos frenéticos, pero si en cambio me ayuda a correr relajado pensando en mis proyectos y en mis objetivos de manera motivante para mí.

Supongo que todos tenemos nuestros pequeños “tesoros” que nos hacen funcionar y provocan que la inspiración esté presente en todos nuestros objetivos y proyectos. El mío no es importante, es discreto, pequeño y no hace ruido, pero al fin y al cabo, es el que saca lo mejor de mí cuando necesito ese punto de imaginación e ilusión para llevar a cabo todos los proyectos que nos ponemos como reto. 



P.D: Para quien le haya gustado y tenga curiosidad por escucharlo aún más y disponga de tiempo, le dejo el enlace del concierto entero del cual han sido extraídos estos dos vídeos.

https://www.youtube.com/watch?v=ygLnfvFyY5s