"Esto es lo que te gusta hacer, esto es lo que sabes hacer bien, hazlo hasta el límite y estarás satisfecho". Harry Wilson

viernes, 15 de mayo de 2009

La magia idílica de Canyamars.

Ya sé que lo he comentado otras veces, soy un romántico de este deporte, criado en el atletismo de los ochenta y con claras influencias atléticas inglesas y un poquito menos portuguesas. Dentro de ese romanticismo, los sitios, lugares de entrenos, aquellos sitios especiales donde siempre se vuelve para redoblar tu compromiso con tu sacrificio y esfuerzo, siempre han tenido un significado especial para mi. Cumplen una función importantísima, son el santuario de retiro, donde muchas veces se prepara, inmerso en la tranquilidad de la naturaleza, el asalto a los más grandes objetivos. Son la inspiración del atleta, es donde se funde cuerpo y alma y sentimos todas aquellas partes del cuerpo que nos van a llevar a los sitios soñados. Los latidos y la respiración suenan con un jadeo acompasado, brazos y piernas coordinados vuelan literalmente, la sombra del bosque y los árboles dejan que simples gotas de sudor empapen nuestras ropas. Es la conexión entre el hombre y la naturaleza, donde todo empezó en este deporte y donde siempre se vuelve para sentir que esto es lo mejor que nos podía haber pasado. Nuestro “santuario” es un pequeño camino de bosque en Canyamars, cerca de Mataró, casi plano, con el suelo sembrado de hojas en Otoño y ahora verde y húmedo por las lluvias de estos últimos meses. Nuestra única compañía son nuestro ruido al pasar y el trinar de los pájaros en todo el recorrido del circuito. Es puro romanticismo, pura poesía, es volver a Volodalen y dejarnos guiar por el “brujo” Olander. Quizás, con un poco de suerte, algún atleta del futuro pueda decir: “Oí hablar de Cerutty y Port Sea, oí hablar de Olander y Volodalen, pero yo tuve la suerte de inspirarme en la magia idílica de Canyamars” Ojalá, como nosotros!!!!


video

2 comentarios

La esfera de los ángeles dijo...

Tal vez hable desde la propia experiencia pero, quizás, dentro de unos años, cuando el atletismo no sea el centro de las vidas de estos chicos y las marcas queden arrinconadas en algún fichero que permanecerá cerrado muchos años, estas carreras a pie quedarán marcadas con tinta indeleble.
Creo que el placer de la carrera a pie, en un entorno ideal como el de Canyamars -sí yo también corrí ahí- es algo que no se olvida y cuando las prestaciones disminuyen y la pista queda atrás, muy atrás, entonces podréis coger vuestro petate, desempolvar vuestras zapatillas y encontrar vuestro Volodalen particular.(Y eso sucederá, antes o después, sin posibilidad de duda).
Por cierto, el mío, en Llinars se encuentra a vuestra disposición.



Vicente.

vicenç dijo...

Gran video y grandisimo tema de Bryan Adams. Miraré ese lugar con otros ojos.

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