"Esto es lo que te gusta hacer, esto es lo que sabes hacer bien, hazlo hasta el límite y estarás satisfecho". Harry Wilson

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Un deporte de referentes.

Nuestro deporte es un deporte de soñadores. Soñadores, idealistas, un deporte practicado por gente que busca referentes, gente que ha logrado hazañas o demostrado liderazgo para ser consideradas  grandes deportistas o simplemente grandes personas que han marcado nuestros pasos desde que decidimos calzarnos un día nuestras primeras zapatillas para correr.  Para unos, sus particulares héroes  han sido los campeones del momento mientras corrían, para otros, héroes de leyenda, de historias contadas que se han labrado a lo largo de la historia, y aún para unos terceros, simplemente personas de su entorno de las cuales aprendieron casi todo para poderse considerar una buena persona que tuvo, lo lograse o no, un simple sueño hecho realidad solamente por practicar el deporte que amaba.

Nuestro deporte es un deporte de referentes, de líderes necesarios para poder sacrificarnos día a día, para poder tener una meta lejana en el tiempo para muchos, para ilusionarnos de que podemos conseguir todo aquello que nos propongamos. Nuestro entorno juega un papel fundamental en ello. La familia, los compañeros y sobre todo el entrenador son los referentes que cada uno de nosotros tenemos para seguir insistiendo, a pesar del sacrificio, para poder expresar todo nuestro talento de manera aplicada.

Tener un mensaje positivo claro día a día es el camino que nos hace avanzar. Y lo necesitamos desde diversos ámbitos, tanto desde nuestro entorno, como he dicho anteriormente, como del exterior en forma de ideales, de héroes de nuestro deporte, tanto de los que realizaron grandes gestas como de aquello anónimos que destacaron por su perseverancia y que el destino no les reservó un lugar en el podio, pero sí en la memoria colectiva.

Tantos y tantos nombres de deportistas, lugares, competiciones, personalidades, personas de nuestro entorno, que a cada uno nos hace sentir nuestro deporte….y soñar con una meta!

El cine y la televisión han sido la vía de transmisión y creadores de esos sueños donde nos refugiamos, donde creemos poder vernos reflejados. Hemos encontrado a través de la pantalla los motivo de toda una ilusión. Muchas veces encontramos allí los mensajes exactos para ponernos una meta, para crear ese referente, un lema, una idea, el motivo de un sueño.

Sin referenciar al atletismo, me encanta Invictus como ejemplo de lo que digo. Dos líderes en la historia real como Mandela y François Pienaar, uno que debía convertirse de todo un pueblo, otro un referente deportivo. Tan diferentes, pero unidos por una historia  fantásticamente contada por John Carlin en su libro “El factor humano” y con el deporte como medio de unión y de cambio de toda una sociedad, la sudafricana.  Una historia de enseñanzas y sobre todo de mensajes.

-“¿Como podemos soñar con algo grandioso, cuando no tenemos nada con lo que soñar? ¿Como hacer soñar a todos cuantos nos rodean? “

-“¿Lo oís? Escuchad a vuestro país! Es ahora o nunca! Este es nuestro destino!”

Dos mensajes que marcan el inicio y final de una meta, que guardan entre medio todo el sueño que tantos deportistas anhelamos, todo el motivo para justificar porqué debemos animar, motivar y acompañar a todos aquellos que eligen en su vida ponerse una meta excepcional. 




jueves, 1 de septiembre de 2016

“Andan días iguales persiguiéndose.”

Escuché el otro día en la radio, este verso del Poema 18, “Aquí te amo” de “20 poemas de amor y una canción desesperada” de Pablo Neruda. La verdad es que se aplicaba el verso a algo tan poco romántico como la sesión de investidura del presidente del gobierno. Sin embargo, la sentí plenamente adecuada a esa relación de amor e incluso, algunas veces, odio que sentimos con nuestro deporte.

Acabamos de iniciar una nueva temporada, llevamos apenas 3 días de entrenamiento, y tenemos delante nuestro el vivir nuevamente ese sentimiento tan cercano hacia nuestro deporte. Una nueva temporada de alegrías y decepciones, de vivencias intensas y momentos grises, de grandes entrenamientos y periodos de lesiones, en definitiva, con cada día con su particularidad, “andan días iguales, persiguiéndose”!

Días iguales llenos de ambición, de motivación, de lucha y de sacrificio. Días iguales de alegrías y tristezas, días iguales llenos de kilómetros, iguales pero con sol, viento o lluvia, con frío o con calor. Iguales entrenando o compitiendo, iguales con victorias y derrotas.

“Andan días iguales persiguiéndose” con los atletas de toda una vida, algunos nos han dejado, y con los nuevos, siempre bienvenidos! Con relaciones y amistades que siempre esperas sanas y solidarias. Días iguales de formar talentos o gente trabajadora y animosa que quieren mejorar y superarse. Días iguales de pulir pacientemente sabiendo que lo mejor está por llegar dentro de varios meses. Días para soñar con objetivos difíciles pero no imposibles, de entender que cuanto siembre, recogeré. “Andan días iguales persiguiéndose” de actitudes positivas…..y negativas! Ay esas actitudes! Días iguales no solo en el plano de la conducta, días iguales llenos de entrenamientos! Días de exigencias de ritmos, de exigencia de volumen e intensidad, de gimnasio y cargar kilos en la espalda, días de subidas, arrastres y velocidad. Días persiguiéndose marcando tiempos de record o de entrenamientos inacabados.

“Andan días persiguiéndose” llenos de viajes entusiastas, idas ilusionantes y vueltas felices o con decepciones. Días llenos de competiciones, con determinación o con dudas y miedos, con medallas y pódiums o con la satisfacción del haberse superado o no,  pero siempre compitiendo de manera honesta .

“Andan días persiguiéndose” es el inicio de una temporada, igual pero diferente a las anteriores, ellas también se persiguen. Es también un reencuentro con mi blog, tantos meses en silencio, pero renovado estéticamente y con ganas de seguir aportando ideas, vivencias, pero también opinión técnica, siempre con mi sello, siempre responsable de mis ideas.

El poema 18 se inicia con el título “Aquí te amo” y acaba con el siguiente verso: “Y como yo te amo, con los pinos en el viento, quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre”. A mí, solo me queda añadir ese nombre:  Atletismo!




viernes, 29 de abril de 2016

“La última sale sola.”

Esta es una de las frases que podría perfectamente estar escrita en mi epitafio. Es la que suelo pronunciar en cada sesión de trabajo fraccionado a mis atletas para que sigan insistiendo mentalmente con el esfuerzo físico realizado en las últimas repeticiones, aquellas donde la fatiga mental hace mella y más dificultades hay para acabar la sesión. Generalmente utilizo la última repetición de las sesiones de trabajo fraccionado para que se expresen y se desahoguen de toda la tensión nerviosa acumulada durante las series anteriores. Suele ser la repetición mas rápida y aunque a veces no entrenen la zona energética deseada, creo que el desahogo que experimentan y el grado de satisfacción conseguido al ver un buen crono para acabar la sesión, compensa de sobras el haber incumplido en la última repetición el objetivo teórico de la sesión. No solo debo preocuparme de las mejoras fisiológicas en las sesiones, del aumento de rendimiento físico, sino que el grado de motivación logrado a través de buenos tiempos finales de entrenamiento es tan importante o más que el aspecto puramente fisiológico. El papel del entrenador no solo debe contemplar aplicar la teoría del entrenamiento de manera correcta, interpretarla para cada atleta que entrena, sino que su papel de motivador principal del grupo debe tener un componente “terrenal” simple, un componente fácilmente entendible por sus atletas en estado de máxima fatiga. Ese componente es esa simple frase para que concentren su atención en las repeticiones más dificultosas, las que vienen justo antes del final de la sesión. Una vez superadas, entonces la manera de “destensar”, de desahogarse del estrés acumulado, es dejar libre el ritmo de la última repetición. No deja de ser curioso que para esa última repetición todos sepan que van a hacer un buen tiempo pero inician una “negociación” argumentada en la fatiga para no salir el primero. En realidad, dejando clara su mentalidad competitiva, gestionan como mejor pueden el intento de engañar a sus compañeros para superarles. Un juego de estrategia como final de entrenamiento.

Bien pudiera parecer una manera camuflada para esconder una mentalidad de “puro machaque” fuera de toda aplicación de la teoría del entrenamiento atlético, pero no es el caso. La ejecución de la sesión en los ritmos adecuados a cada atleta es sagrada y simplemente esa última repetición tiene otro objetivo y no es precisamente el cronométrico, a pesar de que claramente se vea afectada en sentido positivo.
Sin embargo, como bien he explicado al principio, la idea central que esconde ese tipo de frases o esta en concreto, es gestionar de manera correcta el momento de máximo estrés de la sesión, justo las anteriores repeticiones a la última, donde la fatiga es más importante y lo es mucho más a nivel mental. En ese momento, cada repetición debe convertirse en única, sin pensar demasiado en el volumen pendiente, para poder ejecutarla al ritmo correcto. Al mismo tiempo, tener el mensaje de que todo está hecho, de que se está acercando esa repetición “fetiche”, rápida, provoca un aumento de la motivación, de la autoestima por superar la sesión y de la voluntad para encarar de manera positiva esas últimas repeticiones anteriores a la serie que cierra la sesión.

Y como no podía ser de otra manera, no podemos negar su papel social y de cohesión de todo grupo de entrenamiento. Esa “última serie que sale sola” siempre da motivos para explicar las batallitas particulares de cada atleta y una buena manera de volver a la calma rodando y explicando todas las aventuras realizadas en unos cuantos segundos de carrera intensa. Acabar la sesión con la sensación de haberse superado, de haber realizado aquello que parecía muy difícil, siempre da alas para volver a entrar el día siguiente al estadio para un nuevo reto con el que mantener intacto los sueños de todo atleta.



lunes, 4 de enero de 2016

Atletismo sencillo por navidad.

La experiencia me dice que quien llega a navidades con su programación realizada con orden tiene muchos números para rendir muy bien en verano. Estas fechas son siempre la puerta de entrada de lo que puede acontecer durante la temporada. También supone el momento crítico para aquellos que han estado llevando su preparación cogida con pinzas, por la actitud delante del entrenamiento y las sesiones que ha asistido o faltado. Algunos años, he tenido atletas que han desaparecido durante las vacaciones para mal volver en enero, faltos de forma, o incluso desaparecer sin siquiera despedirse.
Con mis tres mejores atletas fuera de combate por particulares circunstancias cada uno, uno podría decir que mis navidades no son lo motivantes que podrían ser en lo atleticamente hablando. Sin embargo, hace mucho tiempo que no me siento tan contento con lo que tengo día a día como ahora. He vuelto al atletismo de toda la vida, al atletismo sencillo, auténtico, el que llena de verdad a aquellos que amamos nuestro deporte. Si en una cosa he tenido dificultad estos últimos años que el grupo tenía una calidad muy contrastada, era explicar a mis atletas que tener más nivel y rendimiento, tener oportunidades de correr en competiciones importantes y a por importantes marcas, no estaba reñido con perder la esencia que nos había llevado a practicar nuestro deporte. Correr mucho parece que tenga que implicar aumentar la carga de egocentrismo, reducir la sencillez del porque practicamos nuestro deporte y perder la visión del pasado de donde venimos, con todo lo que ello conlleva en cuestión de reconocimiento, gratitud o amabilidad para un buen grupo de personas. En el mundo del atletismo no suelo medir a sus practicantes por las marcas que atesoran, ni por el sacrificio que hacen (todos lo hacen!), sino por la capacidad de transmitir el agradecimiento hacia el entorno que le ha ayudado a dar pasos adelante y mejorar. Para mí, ser bueno no tiene ningún valor, suele muchas veces generar egoísmo y egocentrismo en deportes individuales, ganar a toda costa, perder valores e individualizarse cada vez más. Entiendo que mejorar en nuestro deporte es difícil, muy difícil, pero justificar algunas actitudes intentando hacerlo en nombre del enorme sacrificio individual y de los importantes objetivos que tiene un buen atleta, no es lo que yo entiendo como la esencia de lo que nos mueve a practicar atletismo.
Por eso, mientras espero la recuperación de mis mejores atletas absolutos, he podido disfrutar desde el inicio de esta nueva temporada de una sencillez en el día a día que ya creía en cierta parte olvidada, y encima sin renunciar a ningún resultado, ya que mis chicos, encima, son buenos, muy buenos, consiguiendo grandes resultados en los primeros croses de la temporada e incluso las tan ansiadas mínimas para Campeonatos de España. Comparando ambas situaciones vividas, me doy cuenta de que quizás compensa más el atletismo que disfruto estas navidades que no ese otro de una mal llamada élite, incluso con un entorno a veces tóxico del que se rodean cuando pasamos a practicar un atletismo más serio,  y que muchas, demasiadas veces, provocan conflictos gratuitos que impiden a un entrenador dirigir con absoluta autonomía y responsabilidad la carrera de sus atletas con posibilidades de llegar lejos.  

A un par de días de Reyes, hemos realizado todas las sesiones programadas, hemos entrenado en unos cuantos sitios diferentes, incluso como hoy, con lluvia, y en cada una de las sesiones, la predisposición de estos chicos ha sido excelente. Hemos conseguido la totalidad de los objetivos planteados técnicamente para estos días, y lo que es más importante, con un gran ambiente y sin dudas, ni miedos, ante una sesión difícil de realizar. Estoy muy satisfecho y orgulloso con cada uno de los atletas que ha invertido sus vacaciones para superarse atleticamente, ya que sin saberlo también lo han hecho como personas, integrando un grupo bien avenido entre compañeros y también conmigo, lo cual me llena enormemente.

Tengo claro que si puedo empapar a todos mis atletas, con talento y no tan talentosos, grandes y pequeños, aficionados o semiprofesionales, de que la sencillez que encontramos ahora es el mejor de los caminos para disfrutar de este apasionante deporte, llegaremos todos muy lejos y de una manera auténtica, tal como en su día se concibió la idea de que el atletismo era un deporte de superación personal, pero tanto para el cuerpo, como para la mente. 



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