"Esto es lo que te gusta hacer, esto es lo que sabes hacer bien, hazlo hasta el límite y estarás satisfecho". Harry Wilson

miércoles, 1 de octubre de 2014

También de errores vive el entrenador.

Hace un par de actualizaciones, comentaba mi responsabilidad sobre el hecho de no haber conseguido el objetivo que tenían algunos de mis atletas la temporada anterior. Hacía referencia a un error técnico que, para mí, condicionó de forma importante las carreras y resultados de alguno de mis atletas.

La cuestión se inicia a final de hace dos temporadas, la 2012-2013, cuando mis atletas me transmiten el cansancio mental que sufren de la manera de trabajar la velocidad en las últimas temporadas. Está claro que había que cambiar de estímulo, a pesar de que los resultados trabajando así eran óptimos.

Así que buscando las opciones que podía tener, sin variar mi filosofía de cómo habíamos trabajado esa capacidad hasta ese momento, opté por sacarla de la pista y llevarla a la playa, con una progresión en la línea de trabajo de tres fases, de un trabajo general a uno cada vez más específico, una en cada uno de los periodos de entrenamientos afectados por el cambio. A partir de allí entrábamos en la parte final de la preparación y entrábamos en pista realizando el trabajo habitual de cada temporada. Junto a este cambio realicé otro en el mismo sentido, sacando la sesión de la pista para llevarla a la naturaleza. Desde el primer momento estuvieron encantados con el tema, felicitándome por la opción escogida, mucho más motivante para ellos que la realizada tantas temporadas anteriores. Había conseguido mi objetivo, liberarlos de esa carga mental y además, inyectar una carga de motivación extra. Miel sobre hojuelas!

Desde el primer momento tuve la misma duda, la única duda! Que pasaría con la reactividad del pie trabajando en la arena y que tipo de “tono” muscular resultante encontraría al final de este proceso. Les argumenté mis motivos para hacer de esta manera la velocidad, pero me callé las dudas de manera clara (si les dije que había riesgo en lo “desconocido” de la opción elegida por mí). Creo que era honesto por mi parte argumentar las ventajas y advertir de lo desconocido. Todo fueron parabienes, no había atisbo de dudas por parte de ninguno de mis atletas. No podíamos empezar a trabajar de esa manera con inseguridad!

Al cabo de unos meses, la sensación era que todo estaba en orden, las sesiones salían sin dificultad, los controles en entrenamiento de sprint corto eran buenos, sin ser los mejores, pero buenos. Sin embargo, pronto, en abril, descubrí mi “cagada” solamente en la primera competición realizada sobre 400 metros en liga catalana ya ví que “algo” no estaba en su sitio. La zancada se presentaba más corta de lo habitual, la reactividad del pie (maldita reactividad) no era la misma! La altura de la zancada también era inferior. Y la flexión de la pierna en el momento del paso del cdg por la vertical se presentaba más hundida.

En ese momento no les dije nada, los entrenamientos salían igual o mejor que en la mejor forma de siempre, sobre todo por la mejora aeróbica habida y no era cuestión de crear una incerteza en una momento de la temporada en la que se encontraban muy motivados y veían salir sus tiempos. Achaqué a un accidente de un día esa prestación en 400 m.lisos.

Empezó el periodo competitivo y las marcas no acababan de salir, aunque la motivación era máxima! La razón técnica es que ese conjunto de cambios en la zancada restaron las prestaciones en la posible mejor marca que podían realizar en 400 metros, la mejora aeróbica permitía correr rápido la primera mitad de la prueba, pero demasiado cerca de la máxima capacidad, mucho más de lo normal. Esa zancada “anormal” se encargaba de hacer el resto en la segunda vuelta de la prueba. Si mis atletas hubieran tenido una capacidad aeróbica de un “millero” hubieran corrido muy rápido, pero más rápido aún el milquinientos. Sin embargo, eran “buenos” aeróbicamente para los 800 metros, pero insuficiente para compensar esa perdida en la zancada, y lejos de las prestaciones de un millero de élite.

Esto afectó al rendimiento de tres de mis atletas, ya que otros tres partían de marcas fáciles de mejorar, como así hicieron. En la noche de vuelta del último día del campeonato de España absoluto, confesé mi error detectado hacía meses a mis atletas. Creí que mi deber era ser honesto con ellos, si era el entrenador quien se había equivocado. Alguno criticó mi honestidad, al igual que la que he tenido este inicio de temporada, argumentando que diversos sectores profesionales vinculados a nuestro deporte aducen que ser tan honesto provoca incerteza. La incerteza la podría haber provocado cuando detecté el problema, y no lo hice, ya que la única arma de que disponía para compensar mi error, era la dinámica motivadora del grupo. Los atletas no saben (ni tienen que saberlo) cuanto callamos los entrenadores a lo largo de la temporada para no crear dudas e incerteza, pero es bastante más de lo que imaginan. Valoro la honestidad por encima de las marcas que pueda conseguir cualquier atleta. A mi me gustaría tener dialogo honesto permanente con mi entorno y eso es lo que intento transmitir. Evidentemente los errores se pagan, en este caso con confianza, a pesar de admitirlo, y evidentemente, lo estoy pagando.  


miércoles, 10 de septiembre de 2014

Ilusionado como siempre!

Temporada nueva es sinónimo de estar….ilusionado como siempre! Parece mentira, llevo casi toda la vida metido en este deporte y hay una cuestión que se repite una y otra vez en las mismas fechas cada temporada. Cada inicio de temporada, demostramos lo apasionados que somos de nuestro deporte encontrando motivaciones nuevas para empezar a entrenar. Quizás sea un verdadero “enfermo” del atletismo, pero cada septiembre lo empiezo ilusionado con los objetivos de mis atletas, incluso aquellos que no tienen porqué tener objetivos importantes me despiertan una ilusión inusitada. Después de muchos años entrenando a atletas, lo que debería ser una rutina repetida, no lo es, es más, es todo lo contrario y se convierte año tras año en algo “mágico” que despierta muchísima ilusión.

Creo que puedo afirmar sin riesgo de equivocarme que soy un verdadero apasionado de este deporte. Quizás, también, que tengo claro de donde vengo y donde volveré algún día, al mismo sitio donde todo empezó. No podemos mantenernos eternamente con objetivos que no son los normales de un club de atletismo de toda la vida. Haber podido tener continuamente la posibilidad de entrenar atletas para conseguir mínimas internacionales o medallas en campeonatos de España de todas las categorías no es la normalidad en este tipo de clubes de ciudad o pueblos con medios económicos insuficientes para gestionar grupos de nivel. Sin embargo, aún tengo la suerte de disfrutar de ese privilegio, suerte que viene repitiéndose ininterrumpidamente desde el año 2004, cuando un grupito surgido desde la escuela de atletismo del C.A.Laietania, generado por una gran dinámica de grupo, consigue ganar su primera medalla en un campeonato de España de cros por equipos en categoría juvenil. No deja de ser curioso que este inicio empiece con una medalla de equipo y no individual, de lo cual me enorgullezco, ya que demuestra que lo que iniciamos hace 10 temporadas estaba llevada por esa dinámica de grupo antes comentada y no solamente por la aparición de una única estrella. A partir de allí, pudimos disfrutar como, hasta 9 atletas del grupo, podían ganar una medalla en campeonatos de España en diferentes categorías o como podía ver la participación de hasta 5 atletas a la vez en un campeonato de España absoluto, ese campeonato que, años antes, veía imposible y muy lejano  y disfrutaba viéndolo por la tele. Es increíble cuantas vueltas da el mundo y la vida, al ser yo, quien me lo iba a decir, el que ha tenido la inmensa suerte de poderlo narrar por aquel canal al que aferraba mis sueños de un día poder participar con atletas entrenados por mí!. Mary, Ceci, Judith, Raquel, Mireia, Vicky, Elena, Mude, Atte, Uri, Moha, Alex, Vicenç, Martí, Lars, Juani y Mamadou (espero no estar dejándome a alguno) son los atletas que he tenido el privilegio de entrenar estos 10 años y que han asistido a algún campeonato de España, el objetivo que justificaba toda una temporada! Sin embargo, es curioso como otras situaciones me producían incluso mas motivación que esos logros. Recuerdo como estaba de feliz el día que Miriam consiguió correr en 2.26 los 800 metros! O la felicidad con la que venía a entrenar cada día Cris Itchart! O como ha luchado por su futuro Carlos Robles! O como Eva cada carrera que hacía era un canto a la superación! O como Marina ha superado un año difícil sin abandonar la práctica de este deporte. Me enorgullezco tanto de todo esto como de cada participación en una competición importante. Y es que, a pesar de ser un deporte individual, llevado a cabo por deportistas con una importante carga individualista, siempre he puesto por delante  la formación de la persona y el colectivo, cosa que a veces no se acababa de entender bien. Normal en un deporte con esas características!

En estas 10 temporadas, en cada final e inicio de la siguiente, como en la mayoría de clubes o grupos de entrenamientos hemos sufrido idas y venidas, normalísimas en edades adolescentes y más normales aún en grupos que, sin estar preparado para ello, adquirían una calidad difícil de ser valorada por sus propios componentes. Y en estas 10 temporadas, una detrás de otra, mi motivación siempre, increíblemente, ha sido como la de un niño delante de un escaparate en época de navidad. Tengo una ilusión para ver que nos depara la nueva temporada que, como otros años, ni aquellos que han decidido marcharse pueden borrar la sensación de inquietud y ganas de que pasen ya las primeras semanas para ver correr a este grupo, con gente de siempre y gente nueva. Estoy tremendamente ilusionado con mis dos nuevas “terremotos” cadetes. Tenéis que ver las dos sardinas talentosas que tengo! Tremendamente ilusionado por ver a Moha entrenar una temporada libre de lesiones. Tremendamente ilusionado de ver a Eric resolver sus problemas técnicos o ver a Joan romper con holgura la barrera de los dos minutos. Estoy ilusionado de ver entrenar mas días a Mamadou y ver a Aleix recuperado de su anemia. Ilusionado por ver la mejora que le auguro a Irene! Atentos a Irene si entrena lo que debe! Ilusionado con todos.
Tan ilusionado que no puedo mas que recuperar la imagen que refleja todos estos años de trabajo, lucha e ilusión. Es la imagen que mejor representa los valores que durante estos 10 años he intentado transmitir, con menor o mayor suerte, a todos mis atletas. Es la imagen que, simplemente, refleja el abrazo, no de dos atletas, sino de dos amigas! Dos amigas del Team Bislett!



P.D: Tenía una petición de un par de internautas que, al no verla hasta que he colgado este post, prometo comentar en la siguiente actualización.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Con errores o sin ellos.

Hemos acabado una temporada más, y van….Y ya ha pasado el verano y estamos a la vuelta de la esquina de una nueva temporada! Cada vez cuesta más actualizar mi blog por falta de tiempo, el blog de Bislett. Tantas cosas que tenía que contar al principio… y ahora cuesta tanto contarlas….. la falta de tiempo impide llevar este espacio como me gustaría, pero me niego a cerrarlo mientras tenga algo que explicar aunque sea cada tres meses y no tres veces por semana. Bislett creció con mi grupo de entreno y seguirá junto a él explicando las vivencias por las que vayamos pasando.

La de hoy, en la primera parte, es un resumen a una temporada de claros y oscuros momentos. Un resumen positivo pero que ha dejado asignaturas pendientes y sobre todo, un error. Un error técnico que ha impedido a algunos de mis atletas, los que mejores marcas tenían, mejorar sus marcas personales a pesar de la gran dinámica de grupo y trabajo de esta pasada temporada. No me duele reconocer que he tenido un error de planificación. Podría no reconocérselo a mis atletas y buscar cien justificaciones a algo que, técnicamente, tenía un responsable. Y asumo ese error con todo lo que ello conlleva. Para empezar, una pérdida de confianza por parte de algunos de mis atletas sobre un método que nos ha llevado durante años a realizar muy buenas marcas y a conseguir medallas en diversos campeonatos. Ley de vida lo llaman, y es verdad, asumir los errores es algo por lo que todo el mundo debe pasar, no ya para tener una nueva oportunidad, que no creo deba pedir o deba perder, ya que la vida es una sucesión de situaciones en las que la práctica del ensayo/error es una constante, sino como medio de regeneración, de reseteo  y un paso adelante hacia aquellos objetivos que uno tenía en mente. No creo en nuevas oportunidades, sino creo en la confianza depositada hacia algo en lo que uno cree, a pesar de sus defectos y errores, que se van corrigiendo con el paso del tiempo y en el que, a veces, damos un paso en falso como ha ocurrido esta temporada. Tampoco pido crédito de ningún tipo, ya que no siento que tenga que ser permanentemente evaluado, ni mi trabajo fiscalizado por una situación concreta, cual sea esa situación. Quien desee confiar en este entrenador e integrar este grupo sabe que tendrá la máxima confianza y dedicación por mi parte para conseguir sus objetivos.

Evidentemente, errores técnicos generan dudas en cualquier atleta y yo no iba a ser la excepción. Puedo decir abiertamente que atletas que antes confiaban ciegamente, han dejado de hacerlo y que, a pesar de mis explicaciones, esos errores han o están pesando en el inicio de la nueva temporada. También es verdad, que a pesar de eso, sigo siendo un entrenador riguroso en cuanto a mi dedicación cuando se establece un compromiso y un objetivo serio, y por ese motivo, al acabar la temporada y después de realizar las valoraciones de dicha temporada, he declinado continuar en la misma dinámica con algunos de mis atletas. A día de hoy, con la temporada nueva a punto de iniciarse, lo haremos el 8 de septiembre, no le he visto sentido alguno a continuar colaborando con algún atleta que realmente no seguía mi programación tal como había sido diseñada y que por tanto, cualquier logro competitivo, no era consecuencia de dicho plan, ni para un buen, ni para un mal resultado.

Así que siendo consecuente y con la temporada a punto de iniciarse, tengo una baja importante en el grupo. Y seguramente no será la única baja de ese calibre. No me gusta engañar ni engañarme, digo lo que opino y pretendo no engañar a mis atletas, así que cuando creo que no se van a conseguir los objetivos por la cuestión que sea, lo digo. A pesar de que ello pueda acarrear unas consecuencias importantes. Y eso parece que es lo que está pasando!

Sin embargo, fuera de estos pequeños, medianos o grandes problemas, según como lo viva cada cual, la dinámica de aquellos que quieren integrar el grupo es muy buena y aparte de esa baja comentada y esa más que posible, hay atletas que se unirán a nosotros. Atletas jóvenes, alguno sin experiencia en nuestro deporte y otros con un gran talento que esperemos saquen a relucir esta misma temporada. Tengo la sensación de que algunos de mis peques subidos de la escuela de atletismo del club, puede darnos más de una alegría. Creo que recibo entre manos más de un crack, que viene a sumar lo que tenía, aunque lo verdaderamente que me importa, y eso comentaba justamente hoy con cuatro de mis atletas, es el factor humano por encima del deportivo.

En todo caso, las aspiraciones de mis atletas son altas y empiezan la temporada con bastante entusiasmo. Esperemos que pueda llevarlos a verse realizados como deportistas y personas y podamos disfrutar de cada sesión, de cada momento, tan intensamente como lo hemos hecho siempre, con errores o sin ellos!


jueves, 5 de junio de 2014

Ese mal llamado, día de descanso.

Suelo preguntarles a mis atletas en que momento creen o en que situación creen que aumenta su rendimiento. Las respuestas suelen ser variadas. Nombran mil y una sesiones de entreno como respuesta y ninguna respuesta suele ser la correcta. Entonces suelo ponerles un problema de lógica sencilla a resolver. La pregunta que les suelo hacer es: En una teórica sesión de 10x100 al 100% cual sería, por lógica, el 100 más rápido y cual el más lento. Después de varios balbuceos todos llegan a la conclusión lógica de que el primero o segundo debería ser el más rápido y el último el más lento. Entonces yo les hago entender mi primera conclusión interesada. La aplicación de la sesión les ha empeorado  la forma: han empezado sus cienes en un tiempo "X" y han ido empeorando debido a la carga y la fatiga (recordemos, esfuerzos al 100%). Entonces llega mi segunda pregunta y definitiva. Si llegas al entreno con una forma "X" y te vas de él con menos forma, cual es el hecho que produce que mejores y que vuelvas al día siguiente en mejor forma de como llegaste el día anterior?  La respuesta, absolutamente guiada,  entonces, es unánime: EL DESCANSO! La reflexión con la que se van después de plantearles el problema es que: "Las marcas y el rendimiento las conseguimos en el espacio de tiempo que hay entre que sales por la puerta del estadio y vuelves a entrar en él!"

El descanso de los atletas es a veces un estado de amargura para los entrenadores. O mejor dicho, el descanso mal entendido! Ese día que los técnicos situamos estratégicamente para conseguir principalmente supercompensaciones, o simplemente como elemento recuperador, en el 90% de los casos es utilizado para todo menos para......descansar! En atletas en la "edad del pavo" suele ser utilizado para el desmadre con sus amigos. Actividades, a veces con riesgo, sin fin suelen ser normales. Ej: "-Manolito, que hiciste ayer? -Me fui con los colegas hasta BCN en bici ida y vuelta!"
En los veinteañeros el resultado suele ser más sangrante. Ej: "-Manolito, que hiciste ayer? - Buah mister, me fui de fiesta hasta las 6 y pillé una taja...."
Finalmente los más maduros tampoco escapan a esta norma. Ej: "-Manolito, que hiciste ayer? - Me levanté a las 6 que tenía una reunión pendiente en Girona y tuve que ir en tren. Luego llegué con el tiempo justo para ir al fisio a las 13:30, comí rápido, fui a BCN al gestor,  luego de compras que tengo una boda, a una conferencia muy interesante, y llegué tarde y justo para pasear al perro. Cené a las 23:30 y ya estoy en la cama. He aprovechado el día...."

Exagerados o no, son un simple ejemplo de lo que nos solemos encontrar con normalidad los entrenadores. Como he dicho anteriormente, el descanso como elemento estratégico para aumentar el rendimiento muy difícilmente podremos utilizarlo. En consecuencia, es relativamente fácil que parte de los objetivos planteados para los deportistas no se consigan, y es más, difícilmente podrán ellos darse cuenta de que han fallado justamente en ese ámbito, cuando valoran su rendimiento únicamente en el número de sesiones realizadas y en el grado de fatiga, que no de rendimiento o trabajo útil de la zona energética entrenada. Mis atletas evalúan su forma con el baremo del "machaque" por encima de todo. No entienden la falta de rendimiento con las palizas que se pegan, no entienden que "no hacer nada" pueda reportar ningún "marcón". Ellos no se comparan en "quien ha descansado más y mejor" sino en "quien ha hecho los mejores quinientos!" Casi el 90% de los resultados de mis atletas vienen determinados por dos factores principales: a/ la determinación a la hora de competir y b/ el descanso. Solamente achaco el 10% a la realización de las sesiones, ya que solo el hecho de realizarlas no garantiza rendimiento, es más, todo el mundo las realiza! Por tanto, la diferencia entre un buen resultado y el mejor de los resultados las sitúo, sin ninguna duda, en esos dos puntos.

Me preocupa sobremanera que no entiendan el concepto "descanso" mis mejores atletas. Como comenté en el ejemplo, llenarse la agenda en el día de recuperación no es la manera de descansar, a pesar de que su conciencia crea que no perder el tiempo signifique justamente eso.
Es verdad que algunos pregonan que si eliges este tipo de vida y pretendes llegar a algo hay un precio que pagar. Creo que ni tanto ni tan poco, hay un término medio. No creo en el esclavismo hacia este deporte, genera demasiada dependencia y obsesión y aumenta el riesgo, en un porcentaje alto, de fracaso deportivo. Solamente mentes muy privilegiadas y con una determinación sin límites pueden adoptar esa actitud ermitaña: vivir para única y exclusivamente llegar a la élite. Para el españolito atleta de a pie, con talento y oportunidad para disfrutar de una bonita carrera deportiva, con que aplique su inteligencia antes, durante y después, y vuelta a empezar día a día, sin obsesiones ni desorden, con trabajo duro y "descanso inteligente", es suficiente para disfrutar y tener la oportunidad de poder rendir al 110%.


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