"Esto es lo que te gusta hacer, esto es lo que sabes hacer bien, hazlo hasta el límite y estarás satisfecho". Harry Wilson

lunes, 12 de septiembre de 2016

Francia es preciosa….lástima de los franceses (una bonita metáfora).

Hay un dicho que dice que Francia es preciosa……pero que lástima de los franceses! Si vas al país vecino te das cuenta de que no es verdad…..salvo en la capital! Francia es preciosa y sus habitantes también! En Paris, simplemente viven las élites y estos sí, en un número grande, son bastante arrogantes y estirados y quieren enseñar que son así.

Cada día siento más que nuestro deporte también es así, al menos en nuestro país, y con una minoría, al igual que en Francia, pero una minoría importante que se deja ver. El atletismo es hermoso, romántico, legendario y lleno de gestas en blanco y negro y color, pero parece que ahora mismo en nuestro deporte solo cuenten tres letras a las que hay que llegar de cualquiera de las maneras, MMP, y yo creo que no, que no todo vale.Y no me estoy refiriendo a métodos prohibidos, sinó a conductas.
Bertrand Russell, escritor, matemático y filósofo (aunque según algunas fuentes se le atribuye a Charles Bukowski, escritor y poeta) dijo en una ocasión que “el problema del mundo es que la gente inteligente está llena de dudas, y la ignorante, de certezas.“ y desgraciadamente, este colectivo es bastante más “activo” que el otro, mucho más interesante pero dedicado a buscar las respuestas a todas esas dudas que más tarde son la enseñanza para toda una sociedad.

Una vez, hace años, se me acercó un entrenador a principios de temporada y me comentó de manera inocente que había empezado a entrenar a “fulanito”, si lo conocía. Ese atleta había sido dirigido por mí meses antes, y, evidentemente, no tuvo el detalle de informarme que había encontrado un sitio donde creía que estaría mejor que bajo mi dirección. La verdad es que si algo me dolió fue simplemente recordar cada uno de los días que lo tuve desde bien joven bajo mis órdenes  y creer no merecer semejante manera de despedirse. Por lo demás, le deseé lo mejor para su futuro y me apenó que no aprovechase su nueva oportunidad.

Estos años he estado entrenando a una atleta que repetía que estudios de psicología avalaban la sensación o sentimiento de que una acción o experiencia negativa  equivalía en la memoria a diez acciones positivas, a lo que yo opinaba de manera contraria solo por principios. No soy psicólogo ni científico, pero mis principios me impiden sentir (yo, no otra persona) hacer cargar con una mochila a alguien de que por cada acción negativa vivida con ella, tuviera que realizar diez positivas para sacarle esa mochila de encima. Que manera de valorar a las personas y sus acciones es esa? Me resulta muy desalentador, aparte de acabar menosvalorando de manera importante a las acciones positivas de las otras personas y resultando determinante en las relaciones interpersonales futuras. Soy una persona y un entrenador que tiene un problema que siempre he explicado, y es que soy tremendamente despistado…..para lo bueno y para lo malo. Olvido fácilmente aquellas situaciones desagradables y por otra parte me niego a pensar de que se deba pagar eso con un precio desproporcionado.Yo echo la vista atrás y solo veo las buenas  acciones de la gente que me rodea y que me importa. Lo desagradable se quedó enterrado diez minutos más tarde de cuando pasó la situación. Si acaso, para mí, diez acciones negativas podrían hacerme olvidar una positiva, todo lo contrario que lo planteado por mi atleta.

Dicho todo esto, como simples ejemplos de algunas actitudes que me he encontrado y que tuvieron sus consecuencias, y que raro, con resultados similares, o sea, inexistentes, me preocupa sobre manera que el objetivo de nuestros deportistas, cuando maduran y mejoran, sea únicamente llegar de cualquiera de las maneras a esas tres letras mágicas. Lo siento, repito, no todo vale, y como no todo vale, el objetivo para preservar nuestro deporte y hacerlo tan grandioso como siempre lo ha sido no es el de preparar máquinas de batir records, si no el de preparar y formar personas integras, con principios y valores, inteligentes y capaces de ver y entender desde fuera, y no desde su ombligo, el recorrido que han realizado y se plantean seguir realizando. Si a eso le sumamos el talento y trabajo de cada uno, seguimos juntando gestas legendarias que valorar y hacemos más grande nuestro deporte.

He visto demasiado seguido estos últimos meses actitudes arrogantes, atletas enfadados, susceptibles, cerrados y equivocados, o por no conseguir esas tres preciadas letras, o por todo lo contrario. Pero con qué autoridad moral decirlo si esa ignorancia a la que se referían Russell o Bukowski es demasiado atrevida ante cualquier planteamiento inteligentemente razonado.

Seguramente para esas personas valiosas e inteligentes la solución es seguir buscando resolver las dudas e ignorar aquellas cuestiones que ya no están, ni quieren que estén, bajo el control de la experiencia ni de una visión razonablemente objetiva. 



miércoles, 7 de septiembre de 2016

Un deporte de referentes.

Nuestro deporte es un deporte de soñadores. Soñadores, idealistas, un deporte practicado por gente que busca referentes, gente que ha logrado hazañas o demostrado liderazgo para ser consideradas  grandes deportistas o simplemente grandes personas que han marcado nuestros pasos desde que decidimos calzarnos un día nuestras primeras zapatillas para correr.  Para unos, sus particulares héroes  han sido los campeones del momento mientras corrían, para otros, héroes de leyenda, de historias contadas que se han labrado a lo largo de la historia, y aún para unos terceros, simplemente personas de su entorno de las cuales aprendieron casi todo para poderse considerar una buena persona que tuvo, lo lograse o no, un simple sueño hecho realidad solamente por practicar el deporte que amaba.

Nuestro deporte es un deporte de referentes, de líderes necesarios para poder sacrificarnos día a día, para poder tener una meta lejana en el tiempo para muchos, para ilusionarnos de que podemos conseguir todo aquello que nos propongamos. Nuestro entorno juega un papel fundamental en ello. La familia, los compañeros y sobre todo el entrenador son los referentes que cada uno de nosotros tenemos para seguir insistiendo, a pesar del sacrificio, para poder expresar todo nuestro talento de manera aplicada.

Tener un mensaje positivo claro día a día es el camino que nos hace avanzar. Y lo necesitamos desde diversos ámbitos, tanto desde nuestro entorno, como he dicho anteriormente, como del exterior en forma de ideales, de héroes de nuestro deporte, tanto de los que realizaron grandes gestas como de aquello anónimos que destacaron por su perseverancia y que el destino no les reservó un lugar en el podio, pero sí en la memoria colectiva.

Tantos y tantos nombres de deportistas, lugares, competiciones, personalidades, personas de nuestro entorno, que a cada uno nos hace sentir nuestro deporte….y soñar con una meta!

El cine y la televisión han sido la vía de transmisión y creadores de esos sueños donde nos refugiamos, donde creemos poder vernos reflejados. Hemos encontrado a través de la pantalla los motivo de toda una ilusión. Muchas veces encontramos allí los mensajes exactos para ponernos una meta, para crear ese referente, un lema, una idea, el motivo de un sueño.

Sin referenciar al atletismo, me encanta Invictus como ejemplo de lo que digo. Dos líderes en la historia real como Mandela y François Pienaar, uno que debía convertirse de todo un pueblo, otro un referente deportivo. Tan diferentes, pero unidos por una historia  fantásticamente contada por John Carlin en su libro “El factor humano” y con el deporte como medio de unión y de cambio de toda una sociedad, la sudafricana.  Una historia de enseñanzas y sobre todo de mensajes.

-“¿Como podemos soñar con algo grandioso, cuando no tenemos nada con lo que soñar? ¿Como hacer soñar a todos cuantos nos rodean? “

-“¿Lo oís? Escuchad a vuestro país! Es ahora o nunca! Este es nuestro destino!”

Dos mensajes que marcan el inicio y final de una meta, que guardan entre medio todo el sueño que tantos deportistas anhelamos, todo el motivo para justificar porqué debemos animar, motivar y acompañar a todos aquellos que eligen en su vida ponerse una meta excepcional. 




jueves, 1 de septiembre de 2016

“Andan días iguales persiguiéndose.”

Escuché el otro día en la radio, este verso del Poema 18, “Aquí te amo” de “20 poemas de amor y una canción desesperada” de Pablo Neruda. La verdad es que se aplicaba el verso a algo tan poco romántico como la sesión de investidura del presidente del gobierno. Sin embargo, la sentí plenamente adecuada a esa relación de amor e incluso, algunas veces, odio que sentimos con nuestro deporte.

Acabamos de iniciar una nueva temporada, llevamos apenas 3 días de entrenamiento, y tenemos delante nuestro el vivir nuevamente ese sentimiento tan cercano hacia nuestro deporte. Una nueva temporada de alegrías y decepciones, de vivencias intensas y momentos grises, de grandes entrenamientos y periodos de lesiones, en definitiva, con cada día con su particularidad, “andan días iguales, persiguiéndose”!

Días iguales llenos de ambición, de motivación, de lucha y de sacrificio. Días iguales de alegrías y tristezas, días iguales llenos de kilómetros, iguales pero con sol, viento o lluvia, con frío o con calor. Iguales entrenando o compitiendo, iguales con victorias y derrotas.

“Andan días iguales persiguiéndose” con los atletas de toda una vida, algunos nos han dejado, y con los nuevos, siempre bienvenidos! Con relaciones y amistades que siempre esperas sanas y solidarias. Días iguales de formar talentos o gente trabajadora y animosa que quieren mejorar y superarse. Días iguales de pulir pacientemente sabiendo que lo mejor está por llegar dentro de varios meses. Días para soñar con objetivos difíciles pero no imposibles, de entender que cuanto siembre, recogeré. “Andan días iguales persiguiéndose” de actitudes positivas…..y negativas! Ay esas actitudes! Días iguales no solo en el plano de la conducta, días iguales llenos de entrenamientos! Días de exigencias de ritmos, de exigencia de volumen e intensidad, de gimnasio y cargar kilos en la espalda, días de subidas, arrastres y velocidad. Días persiguiéndose marcando tiempos de record o de entrenamientos inacabados.

“Andan días persiguiéndose” llenos de viajes entusiastas, idas ilusionantes y vueltas felices o con decepciones. Días llenos de competiciones, con determinación o con dudas y miedos, con medallas y pódiums o con la satisfacción del haberse superado o no,  pero siempre compitiendo de manera honesta .

“Andan días persiguiéndose” es el inicio de una temporada, igual pero diferente a las anteriores, ellas también se persiguen. Es también un reencuentro con mi blog, tantos meses en silencio, pero renovado estéticamente y con ganas de seguir aportando ideas, vivencias, pero también opinión técnica, siempre con mi sello, siempre responsable de mis ideas.

El poema 18 se inicia con el título “Aquí te amo” y acaba con el siguiente verso: “Y como yo te amo, con los pinos en el viento, quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre”. A mí, solo me queda añadir ese nombre:  Atletismo!




viernes, 29 de abril de 2016

“La última sale sola.”

Esta es una de las frases que podría perfectamente estar escrita en mi epitafio. Es la que suelo pronunciar en cada sesión de trabajo fraccionado a mis atletas para que sigan insistiendo mentalmente con el esfuerzo físico realizado en las últimas repeticiones, aquellas donde la fatiga mental hace mella y más dificultades hay para acabar la sesión. Generalmente utilizo la última repetición de las sesiones de trabajo fraccionado para que se expresen y se desahoguen de toda la tensión nerviosa acumulada durante las series anteriores. Suele ser la repetición mas rápida y aunque a veces no entrenen la zona energética deseada, creo que el desahogo que experimentan y el grado de satisfacción conseguido al ver un buen crono para acabar la sesión, compensa de sobras el haber incumplido en la última repetición el objetivo teórico de la sesión. No solo debo preocuparme de las mejoras fisiológicas en las sesiones, del aumento de rendimiento físico, sino que el grado de motivación logrado a través de buenos tiempos finales de entrenamiento es tan importante o más que el aspecto puramente fisiológico. El papel del entrenador no solo debe contemplar aplicar la teoría del entrenamiento de manera correcta, interpretarla para cada atleta que entrena, sino que su papel de motivador principal del grupo debe tener un componente “terrenal” simple, un componente fácilmente entendible por sus atletas en estado de máxima fatiga. Ese componente es esa simple frase para que concentren su atención en las repeticiones más dificultosas, las que vienen justo antes del final de la sesión. Una vez superadas, entonces la manera de “destensar”, de desahogarse del estrés acumulado, es dejar libre el ritmo de la última repetición. No deja de ser curioso que para esa última repetición todos sepan que van a hacer un buen tiempo pero inician una “negociación” argumentada en la fatiga para no salir el primero. En realidad, dejando clara su mentalidad competitiva, gestionan como mejor pueden el intento de engañar a sus compañeros para superarles. Un juego de estrategia como final de entrenamiento.

Bien pudiera parecer una manera camuflada para esconder una mentalidad de “puro machaque” fuera de toda aplicación de la teoría del entrenamiento atlético, pero no es el caso. La ejecución de la sesión en los ritmos adecuados a cada atleta es sagrada y simplemente esa última repetición tiene otro objetivo y no es precisamente el cronométrico, a pesar de que claramente se vea afectada en sentido positivo.
Sin embargo, como bien he explicado al principio, la idea central que esconde ese tipo de frases o esta en concreto, es gestionar de manera correcta el momento de máximo estrés de la sesión, justo las anteriores repeticiones a la última, donde la fatiga es más importante y lo es mucho más a nivel mental. En ese momento, cada repetición debe convertirse en única, sin pensar demasiado en el volumen pendiente, para poder ejecutarla al ritmo correcto. Al mismo tiempo, tener el mensaje de que todo está hecho, de que se está acercando esa repetición “fetiche”, rápida, provoca un aumento de la motivación, de la autoestima por superar la sesión y de la voluntad para encarar de manera positiva esas últimas repeticiones anteriores a la serie que cierra la sesión.

Y como no podía ser de otra manera, no podemos negar su papel social y de cohesión de todo grupo de entrenamiento. Esa “última serie que sale sola” siempre da motivos para explicar las batallitas particulares de cada atleta y una buena manera de volver a la calma rodando y explicando todas las aventuras realizadas en unos cuantos segundos de carrera intensa. Acabar la sesión con la sensación de haberse superado, de haber realizado aquello que parecía muy difícil, siempre da alas para volver a entrar el día siguiente al estadio para un nuevo reto con el que mantener intacto los sueños de todo atleta.



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