Septiembre significa nuevas metas, nuevas ilusiones, cambios y otras pocas cosas más que se presentan acompañando el inicio de una nueva temporada. Los últimos septiembres de años anteriores fueron meses con muchas novedades, cambios importantes en el grupo de entreno, que nos llevó a subir el nivel de una manera importante. Este septiembre no ha sido así, ha sido un septiembre tranquilo, no ha habido novedades ni, de momento, idas y venidas en el grupo. Ha sido un inicio atípico que debería ser la más absoluta normalidad. Digo de momento, porque por terceras personas me indicaron la posibilidad de que recalasen nuevos atletas, pero eso no ha sucedido. También hay muchos atletas con los cuales aún me queda pendiente una charla, y no descarto que de manera amistosa puedan haber bajas en el grupo. Hay algunas posturas que están demasiado alejadas y no parece que se estén acercando, más bien al contrario. Esta temporada, parece entonces que entramos en una etapa de consolidación del grupo a menos que tengamos sorpresas de ultima hora, ya que parece que el mundillo atlético se moverá, y se está moviendo, de manera convulsionado una vez más como cada inicio de curso, aunque eso nos quede lejos a nosotros. Ya se sabe que hay que estar preparado, lo que hoy es blanco, mañana es negro para tu mejor atleta y un entrenador ha de saber trabajar sabiendo que nada es para siempre, y que hoy puedes estar arriba y en un plis, bastante abajo para volver a comenzar.
Como siempre digo, todos los inicios de temporada son la base del cambio de actitud que hay que tener para encarar ese nuevo objetivo. Actitud que ha de llevar al esfuerzo físico que hará posible nuestras metas. Por eso, el inicio de la larga cuesta que significa cada temporada empieza aquí, con unos primeros días de vuelta a la actividad, pero con unos siguientes en los que ya hay que poner las bases de nuestra progresión. Muchas veces, analizando, busco los errores que se han tenido durante una temporada, y desgraciadamente, casi siempre, tirando atrás en el tiempo, se localiza el error en las primeras semanas, y se empieza a arrastrar durante las siguientes, acabando por no conseguir alguna de las necesidades de entreno planteadas, por ese error precoz.
Quiero evitar esto a toda costa, pero no siempre es fácil. Entrenar en grupo numeroso, a veces hace apalancarse al personal, la resistencia aeróbica se torna en tertulia y no es papel del entrenador convertirse en poli malo de la película. Es decisión autónoma decidir invertir en estas primeras semanas en el salto de mejora planteado. Para los que tienen talento y nivel, no hace falta enseñarles el valor del trabajo y la actitud que hay que tener. La oportunidad la tienen ellos, y la aprovechan, o no, ellos también.
Hace días que no podía actualizar, tenía la cabeza ocupada en cerrar varios temas y era difícil que fluyesen las ideas. Las primeras semanas son quizás monótonas en el trabajo en pista pero con demasiados cortocircuitos a nivel mental, vuelta a la actividad, acabar de encajar los elementos nuevos del entrenamientos, acabar de perfilar el grupo de entreno, etc... Enfocar una temporada con objetivos importantes con atletas cada vez más mayores y con exigencias competitivas importantes es complicado y laborioso, y por supuesto sin dejar a un lado las temporadas más sencilla pero igual de importantes de aquellos que viven intensamente su deporte, pero que tienen otros objetivos más modestos.
Son historias que año a año se repiten como un "Deja vu", un haber pasado ya por aquí. Y es que septiembre esta de nuevo ya presente. Esta historia ya me la sé!
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